Hay quien piensa que al terminar el verano la época de la fotografía ha pasado y hay que dejar la cámara en casa. Todo lo contrario, es en otoño cuando el aficionado a la fotografía puede hacer muy buenas fotos.
Durante esta estación la luz alcanza una calidez especial durante la mañana y la tarde. El sol deja de estar tan elevado y al ir más rasante, no deja tan aplanados los objetos sino que produce mayor contraste de luces y sombras y, por lo tanto, define mejor las líneas.














